Resumen
El presente informe fue elaborado en el marco del área de Antropología Aplicada de la Universidad Nacional de Gral. San Martín. Este trabajo de investigación presenta distintos datos y sugerencias que pretenden dar cuenta de la necesidad de atender factores como las relaciones entre vecinos de un barrio; la confianza en el referente y, especialmente, la importancia de constituirse en una cooperativa de servicios donde poder aprovecharlos diferentes saberes. Se parte de la hipótesis de que a partir de la realización de actividades sustentables por parte de nuevas cooperativas se logarán sólidos argumentos para una mayor inserción de trabajadores desocupados así como también un importante espacio de socialización e interacción que repercutirá directamente en la vida de jóvenes y sus familias en barrios actualmente segregados.
Introducción
El lanzamiento
de una iniciativa de Gobierno puede dar lugar a múltiples interpretaciones.
Puede generar posiciones que se oponen entre detractores y defensores de
determinada acción estatal. Lo mismo ocurre cuando, una vez instalado un
Programa Social en la cotidianeidad de un lugar, se pretende intervenir en ella
desde un lugar de organización política. Sin embargo lo que aquí se intentará
hacer es ir más allá de esos posicionamientos. Se buscará problematizar el tema
desde un enfoque que no pierda de vista ciertas complejidades que se dan en la
vida social y que deben ser tenidas en cuenta antes de planificar una nueva o
una contrapropuesta política por parte de un sindicato. Es preciso comprender
que, más allá de simple posicionamientos “a favor de” o “en contra de”, existen
pormenores que son necesarios atender. Hay toda una serie de cuestiones y
particularidades que hacen a la vida social de un lugar que deben ser
analizadas y comprendidas para evitar totalizar y englobar apreciaciones que
pueden, aún bienintencionadamente, correr el riesgo de prescribir un remedio
para un diagnóstico erróneo.
Metodología
Se procedió a la
recolección de datos en el terreno mediante un sistema cualitativo de
preguntas. El trabajo se realizó visitando los hogares de los beneficiarios y
aspirantes a beneficiarios del Programa Argentina Trabaja-Inclusión Social con
Trabajo.
El desarrollo
del trabajo de campo se llevó adelante a través de las técnicas de observación participante,
realización de encuestas y entrevistas realizadas tanto con beneficiarios y
aspirantes como con diferentes dirigentes barriales o referentes.
El procedimiento
habitual consistía en un relevamiento de datos exigido por el Ministerio de
Desarrollo Social de la Nación a partir de encuestas diseñadas por el Sistema
de Información, Evaluación y Monitoreo de Programas Sociales, por un lado;
entrevistas en profundidad y, finalmente
el resultado de notas de campo tomadas en el transcurso de los meses de Mayo y
Agosto de 2010, período en que se realizó la primera investigación. Un segundo
momento de investigación estuvo comprendido entre los meses de Julio y
Diciembre de 2011.
Áreas de Estudio. Zona geográfica y
Población.
La investigación
se desarrolló en diferentes zonas Oeste y Noroeste del Conurbano Bonaerense.
Específicamente en las localidades de Laferrere, Morón, Merlo Moreno, San
Miguel, José C. Paz, Caseros, Ciudadela, José León Suárez, Gran Bourg . En
dichas localidades se visitaron hogares ubicados en barrios marginados social y
económicamente, con importantes carencias en materia de acceso a servicios
básicos como luz, gas y agua potable. De igual modo se trabajó con poblaciones
que enfrentan numerosas dificultades a la hora de integrarse al mercado laboral
debido a no reunir en la mayoría de los casos las condiciones exigidas en
términos de escolaridad, superar el promedio de edad requerido y, en
prácticamente todos los casos, habitar zonas periféricas muy alejadas de
centros urbanos como la Ciudad de Buenos Aires y receptoras de altos grados de
estigmatización y discriminación, que suelen ser relacionadas con la
delincuencia.
El programa Argentina Trabaja-Ingreso
Social con Trabajo.
Se trata de una
iniciativa del Ministerio de de Desarrollo Social de la Nación dirigido a
personas desocupadas no beneficiarias de algún plan social o beneficiarias de
programas anteriores como el Plan Jefas y Jefes de Familia y/o planes
provinciales o municipales. este terreno, Argentina Trabaja se coloca como un
nuevo beneficio que reemplaza a los anteriores, quedando como único programa
asistencial habilitado para ser recibido en paralelo a la participación en
Argentina Trabaja, la Asignación Universal por Hijo.
Argentina Trabaja apunta a ocupar
trabajadores organizándose en cooperativas, que el Ministerio de Desarrollo
Social implementa a través del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía
Social (INAES). Las cooperativas tienen a su cargo la realización de distintas
actividades de obra pública: mantenimiento
de plazas y calles, limpieza de arroyos y redes cloacales, pavimentación
de veredas, iluminación tratamientos de residuos sólidos, mantenimientos de
centros comunitarios, comedores y merenderos, obras en escuelas. Los
cooperativistas reciben una breve y rápida capacitación de las actividades encomendadas y cumplen un horario de seis horas
diarias extendido entre las 8 y las 14 hs. de lunes a sábados percibiendo un salario de $1.200
mensuales mediante sistema bancario de tarjeta de débito. Previamente deben
inscribirse en un monotributo social que les concede la posibilidad de emitir facturas
así como también el derecho a obra social extendida a sus familiares[1] y la
realización de aportes jubilatorios.
Pormenores y relaciones sociales
El Programa es
nombrado como “la cooperativa” por la mayoría de los habitantes de los barrios
y adquiere diferentes significados según quien la describa. De ello dan cuenta
las entrevistas realizadas tanto a beneficiarios, aspirantes o vecinos que
comparten el barrio pero que, por diferentes motivos, no acceden ni pretenden
acceder al programa. Lo dicho queda demostrado en opiniones que van desde el
agradecimiento emocionado al Gobierno Nacional por acercar posibilidades de empleos a personas que el
sector privado (y otras esferas del sector público) deja afuera, hasta
expresiones que aseguran que el Estado Nacional es un sostén de “vagos que ni
siquiera van a laburar”; pasando por consideraciones que destacan la
importancia del programa pero entienden que el salario es muy bajo y no
alcanza.
Junto
a estas consideraciones existe un abanico de relaciones sociales que se (re)
producen mostrando conflictos entre cooperativistas y vecinos no
cooperativistas y entre los integrantes de una cooperativa frente a los de
otra. Por ejemplo, es muy frecuente que, cuando se busca a un cooperativista
para entrevistar o realizar una encuesta, sea muy difícil encontrar el
domicilio. Las calles no están bien identificadas, muchas veces tienen nombres
que no coinciden con los de la nómina que llevan los encuestadores y esto es
porque quizás se han cambiado los nombres de las calles o bien en el barrio se
le sigue llamando a una calle por el mismo nombre que tenía hace diez o quince
años atrás. El mismo problema se produce con las numeraciones: numeraciones
antiguas que siguen manteniendo en las casas, lo que a veces hace que se
encuentren dos casas con la misma numeración pero a varias cuadras de
distancia. Esto lleva automáticamente a preguntar directamente a un vecino por
el nombre de la persona que se busca. En ese caso puede suceder que el vecino
sepa de su existencia (sobre todo si la persona en cuestión tiene presencia
caracterizada en el barrio) o que no tenga ningún conocimiento de esa persona
que se busca. En este último caso se le suele dar una referencia: “trabaja en
la cooperativa”. Al pronunciar esa frase se logra automáticamente entablar una conversación con
el vecino. Prácticamente nadie en el barrio contestará que no sabe de qué se le
está hablando cuando se le menciona a “la cooperativa”. Es más, seguramente
dará alguna orientación aún sin saber a quién se busca: “acá a la vuelta donde
está la escuela están sentados con una pechera verde, seguro están tomando mate
porque no hacen otra cosa”. Sea esta respuesta u otra, la cooperativa es un tema que puede iniciar cualquier conversación. La
idea que muchos vecinos tienen sobre las cooperativas es que no hacen nada
productivo, que “tienen a un montón de vagos que encima los bancamos todos con
la plata nuestra”. Cuando se les pregunta a estos vecinos por qué dice que son
vagos, responden generalmente que “están todos acomodados por política, porque
son amigos del puntero y se acomodan
(…) trabajan seis horas y van cuando quieren”. La relación entre los
cooperativistas y el resto de los vecinos, muchas veces se transforma en una
relación entre “nosotros” y “ellos” que, aunque no pueda precisarse si
predominantemente, muchas veces es conflictiva. Buena parte de los vecinos de
los barrios entienden que las cooperativas forman parte de un sistema clientelar. Predomina la idea de que
consigue trabajo aquel que se relaciona con algún dirigente barrial, denominado
referente por los cooperativistas y en la jerga habitual del barrio “puntero”.
El referente y los cooperativistas entablan una relación clientelar que es
básicamente una relación social. Más allá de las interpretaciones habituales
que conciben al clientelismo “como un negocio y un viejo vicio de la política
hijo de la pobreza y de la ignorancia” (Diario La Nación, Domingo 19 de abril de 2009). En este punto es
importante señalar que la relación con el referente suele comenzar en el
momento mismo de la inscripción al programa: generalmente antes de anotarse,
las personas se acercan al referente para averiguar los detalles del beneficio,
de qué se trata, cuánto van a cobrar, etc. El referente ocupa un lugar de
confianza que es concedido por los futuros trabajadores a la hora de iniciar
los trámites de inscripción. El referente en el barrio es, muchas veces, en el
encargado de acompañar cuantas veces sea necesario a los interesados para que
realicen sus trámites de inscripción, de ayudarlos a conseguir la documentación
requerida en el caso de que no la posean. En definitiva, el accionar del
referente suele ser la garantía de un puesto de trabajo en la cooperativa. Para
ilustrar esta relación clientelar presente entre los referentes y los futuros
cooperativistas, es preciso prestar atención a la fuerza que cobra la noción de
confianza en los barrios. Allí la confianza actúa como
motor de reciprocidad. [2]
Este
tipo de transacción de bienes y servicios asegura la supervivencia de este
estrato social. Los marginados conforman cierto tipo de agrupación que son las
redes de intercambio entre familiares y vecinos. Sin embargo este tipo de
relación recíproca donde los dos factores básicos para el intercambio son la
cercanía física y la confianza, alberga hacia adentro diversas clases de
conflictos. Problemáticas que se hacen presente a la hora de devolución de
favores. Los referentes tienen muchas y diferentes formas de “cobrarse”, por
así decirlo, los favores concedidos. Una de las formas es a partir de un arduo
trabajo para lograr escalar posiciones y acceder a lugares de mayor privilegio
en el terreno de la política. Esto se observa, por ejemplo, una vez conformada
la cooperativa que requiere de determinado número de miembros (que varía según
las actividades a realizar), el referente se transforma en el Presidente de la
Cooperativa lo que le confiere un grado de status mayor y, de ahí, lograr (o
no) un crecimiento hacia otras esferas tales como cargos comunales. No
obstante, en este intercambio de favores donde se hace presente la tríada
“dar-recibir-devolver”, el retorno o devolución de favores es exigido por el
referente mismo. En este caso la relación de reciprocidad obliga a ampliar el
análisis y llevarlo más allá de una simple relación social. Se trata de una
relación social que también puede producir conflictos y tensiones. Para
graficar esta situación, permítase incluir un ejemplo observado durante el
transcurso de la investigación: en un barrio de la localidad de José León Suárez,
un referente le exigía a los trabajadores una retribución económica -parte del sueldo de los trabajadores- como
compensación por haberles conseguido trabajo. Se trataba de una cooperativa de
doce miembros que se dedicaban a la limpieza de un arroyo del barrio aunque
muchas veces no contaban con elementos de seguridad necesarios como guantes o
barbijos. Uno de los trabajadores tras haber accedido a la exigencia del
referente durante algunos meses, decidió no abonar más por los favores
concedidos: “un día me cansé de darle plata, le dije que no le iba a dar más
porque no me alcanzaba el sueldo ni para mí, ellos (los referentes) tienen contactos, si quieren pueden pelear
para que nos paguen mejor (…) encima quieren que le dé $300 de mi sueldo”. Este
trabajador había recibido a modo de represalia la baja del programa por lo que
había dejado de trabajar. En las sucesivas entrevistas y visitas al barrio,
este trabajador cuenta que antes de quedar desocupado en la fábrica donde había
trabajado varios años de su vida, tenía una importante militancia político
sindical por ende ahora estaba decidido a organizarse junto a otros vecinos
que, él sabía habían pasado por
situaciones similares, para denunciar a este referente ante las autoridades
políticas correspondientes. Esta iniciativa le valió una fuerte golpiza por
parte de un grupo de seguidores del dirigente barrial. Pero para mostrar la
complejidad de este tipo de relaciones, vale decir que no siempre están bien
definidas las relaciones de rivalidad entre un lado y el otro. Este trabajador,
recuperándose de las lesiones sufridas no duda en declarar que “encima yo iba
siempre a laburar, no como otros que no iban nunca, a esos no me importa que le
saquen la plata, se lo merecen pero yo laburaba todos los días”. Es decir que,
aún reconociendo que otros trabajadores que sufrían los “aprietes” del
referente, existía para él una demarcación entre quienes trabajaban y quienes
no.
Otro
caso, que permite describir relaciones conflictivas entre referentes y
trabajadores es el sucedido con una joven que acababa de ser madre: la
referente de su cooperativa no reconocía su licencia por maternidad: el
argumento era que eso no estaba contemplado porque ellos son monotributistas.
No obstante la joven le dijo que ella tenía entendido que el reglamento sí
habilitaba este tipo de licencias así como por enfermedad. Lo cierto es que
ella prefirió no tomarse licencia porque le iban a descontar el sueldo.
En
definitiva, el Programa Argentina Trabaja llega a los barrios donde existen
relaciones sociales muy fuertes en materia de confianza, proximidad geográfica
y conflictos. Todas estas cuestiones articuladas entre sí. El arribo de las
cooperativas ha logrado intensificarlas, permitiendo el mejoramiento económico
de muchas familias; el fortalecimiento de lazos sociales a partir de un trabajo
realizado en forma de cooperativa; pero también deja un espacio abierto para
discutir las condiciones laborales muchas veces en situación de precariedad y,
en términos de relaciones sociales, analizar la división surgida entre
trabajadores y referentes y entre cooperativistas y no cooperativistas.
A modo de conclusión. Algunas sugerencias.
El
Programa Argentina Trabaja significa un beneficio que es reconocido por muchos
trabajadores que antes dependían de un plan social con ingresos muy inferiores.
Les ha permitido resolver a las personas problemáticas relacionadas con la edad
y el nivel educativo que son exigidos por el mercado laboral, asimismo queda
resuelto a priori el problema de la falsedad de los datos en que los
solicitantes de empleos suelen incurrir para no declarar los verdaderos
domicilios por temor (y por experiencia) de ser estigmatizados por vivir en
barrios asociados con la marginalidad y el delito.
Sin
embargo, las cooperativas podrían adquirir una dimensión más sustentable que les
permita continuidad en el tiempo para las mismas y sus trabajadores y
fortalecer los lazos algo distantes con los no cooperativistas, sobre todo de
parte de éstos que consideran improductiva la actividad de las mismas.
En
este sentido se sugiere atender la necesidad fomentar la creación de
cooperativas sustentables en todas las zonas afectadas al programa, buscando
sustituir éstas por la considerable cantidad de cooperativas que aún persisten
y que continúan focalizándose en la prestación de servicios. Para esto es
preciso que se tenga en cuenta la capacidad de los trabajadores en términos de
oficios: la mayoría de los trabajadores que hoy están desempeñando tareas de
recolección, limpieza de espacios públicos y otras actividades, son antiguos
trabajadores de las áreas de construcción, plomería, electricidad, carpintería,
pintura, etc. Considerando estos datos, la propuesta a realizar debería
enfocarse en torno a la constitución de cooperativas productoras de servicios
que podrían enfocarse en estos rubros. En suma, cooperativas que puedan
producir y se conviertan en generadoras de trabajo. De esta forma, cooperativas
que realicen actividades orientadas a los oficios de la mayoría de sus
trabajadores daría lugar a múltiples beneficios:
1. Les permitiría perdurar en el tiempo
evitando el riesgo de que a futuro, un cambio de gestión gubernamental
provincial o municipal decida suspender las actuales tareas de las cooperativas
y colocarlas a cargo de alguna empresa privada que ponga fin al emprendimiento
y a muchos puestos de trabajo. Las cooperativas podrían producir para terceros.
Podrían tener a su cargo la realización de obras de envergadura para empresas
privadas que ocuparían el lugar de clientes. Las cooperativas podrían competir
en el mercado frente a otras empresas del rubro y, constituidas en empresas
sociales sostenidas por el Estado generarían también sus propias fuentes de
recursos que volverían a éste sin ocasionarle pérdida alguna. Esta propuesta
permitiría contrarrestar dos argumentos: el primero de parte del Estado acerca
de posibles inconvenientes que pudieran producirse en sus cuentas. El segundo
argumento a desarmar, se produce en el plano social y tiene que ver con la idea
de que las empresas del Estado dan pérdidas.
2. Los propios trabajadores especializados en el
área de construcción y nucleados en las cooperativas podrían ser los encargados
de urbanizar su propio barrio solucionando deficiencias importantes en materia
de pavimentación, de construcción de viviendas, etc. Esto lograría reducir las
fronteras entre el “adentro” y el “afuera” que existe en los barrios entre
vecinos que viven dentro o fuera de algunos espacios marginales incluidos como
espacios cerrados dentro de un mismo barrio, tales como villas miserias o
complejos habitacionales.
3. Lo descripto a lo largo del informe refuerza
la vieja idea existente en buena parte de la sociedad acerca de la valoración
por una llamada “cultura del trabajo” donde quien no produce, pierde su
condición de utilidad. Se trata de una visión muy presente en cooperativistas
que han manifestado su deseo por realizar actividades afines a sus oficios y
también es una óptica ampliamente difundida entre vecinos no cooperativistas
que entienden que el Estado es un mero dilapidador de recursos. La dinámica de
una cooperativa que demuestre un funcionamiento productivo fortalecería las
relaciones y disminuiría las distancias existentes con los vecinos no
cooperativistas. Del mismo modo, la realización de tareas acordes con oficios
de los trabajadores, permitiría estimular el trabajo creativo de los mismos.
4. Sabido es que los trabajadores son
monotributistas lo cual les concede una posición de blanqueamiento y algunos
beneficios, por un lado pero, por el otro están privados de derechos tales que
la ley contempla y, entre ellos, la sindicalización. Una vez establecidas las
cooperativas con sus trabajadores,
podrán hacerse las sucesivas propuestas de efectivización de los
empleados considerados como trabajadores del
Estado con los beneficios correspondientes y la consecuente sindicalización.
5. En la pelea por la sindicalización, los
trabajadores contarán con herramientas de organización. Es posible que, en ese
camino, haya tensiones en la relación con los referentes. En ese sentido, el
sindicato deberá estar atento a no confundir una relación clientelar entre
referentes y vecinos (cooperativas o próximos a serlo) con una relación
característica de la pobreza.
Para finalizar, es importante comprender la
importancia de la generación de una dinámica productiva por parte de estas
empresas sociales y que este dinamismo cobre visibilidad en el barrio, así como
también comprender las relaciones sociales
que operan entre los miembros de la población. Se trata de incorporar,
en un todo integrado, economía producción y categorías morales. Esferas que
están constantemente operando y que no pueden ser analizadas una sin las otras
para lograr un funcionamiento acorde con lo deseado.
Bibliografía
recomendada.
Míguez,
Daniel y Semán, Pablo (comps.) Santos, cumbias y piquetes. Buenos
Aires: Biblos, 2006
Lomnitz,
L. A. Cómo sobreviven los marginados.
México: Siglo XXI Editores, 1975
[1] El
regreso en 2011 a las diferentes zonas de inserción del Programa mostró
distintos conflictos suscitados en torno a la obra social puesto que muchos
trabajadores reclamaban haber aportado y no haber logrado nunca el alta a la
misma.
[2] Se sugiere la lectura de Lomnitz, Larissa Cómo sobreviven los marginados. México:
Siglo XXI Editores, 1975
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